Asar a la parrilla es una excelente forma de limitar el calentamiento de tu cocina en los meses de verano. Como mi marido se encarga de la barbacoa en casa, ¡también me da un pequeño descanso de la cocina! Tenemos varios vecinos a los que les gusta hacer barbacoas durante todo el año. Mi marido, en cambio, es un asador de buen tiempo. Prefiere esperar hasta que el tiempo sea lo bastante agradable para pasar tiempo cómodamente al aire libre. Cuando el verano está en pleno apogeo y las temperaturas empiezan a subir, me sorprendo recordándole regularmente algunas prácticas importantes de seguridad alimentaria.
A continuación, tienes algunos consejos sencillos para ayudarte a disfrutar de la temporada de barbacoa mientras mantienes tu comida segura para comer.
- Descongela la carne de forma segura: la carne debe descongelarse completamente antes de ponerla a la parrilla. Para facilitar las cosas, pongo la carne que planeamos asar en la nevera la noche anterior. Esto asegura que la carne esté completamente descongelada y lista para cocinarse.
- Ten cuidado con las marinadas: me encanta usar aliños para ensaladas como marinada, como este aliño de miel y mostaza. Marina la carne en una bolsa o recipiente sellado y guárdala en la nevera desde unas horas hasta toda la noche. Las marinadas que han estado en contacto con carne cruda deben tirarse y no reutilizarse.
- Sigue la temperatura segura de almacenamiento y cocción: guarda la carne en una nevera con hielo o en la nevera hasta que la parrilla esté precalentada. Este artículo del USDA comparte temperaturas internas seguras para los productos populares a la parrilla. Las sobras deben colocarse en recipientes y refrigerarse en 1-2 horas para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos.
- Cambia platos y utensilios: mantén platos o bandejas separadas para carne cruda y cocinada. Cuando llegue el momento de sacar la comida de la parrilla, utiliza utensilios y platos limpios para evitar la contaminación cruzada.
- Limpia tu barbacoa después de usarla: nuestra barbacoa se usa bastante y, si no se limpia bien, la acumulación de grasa puede convertirse en un peligro. En lugar de usar un cepillo para la barbacoa, mi marido frota las rejillas con papel de aluminio arrugado una vez que la barbacoa está completamente fría. Para grasas resistentes, mezcla bicarbonato y agua para crear una pasta, extiéndela sobre las rejillas frías y luego limpia bien.
Hacer barbacoas es una forma divertida de variar tu plan de comidas durante los meses de verano, ¡o en cualquier época del año! Comparte estos consejos de seguridad alimentaria con otros para disfrutar de deliciosas comidas a la parrilla de forma segura durante todo el año.